Los eventos en vivo son transitorios por naturaleza: ocurren una sola vez, en un lugar específico, ante un público específico, y luego desaparecen. Para Mattia, es precisamente eso lo que hace que valga la pena fotografiarlos bien. Una gran fotografía de evento en vivo captura más que lo sucedido; capta la atmósfera de una ocasión, la energía de una sala, los detalles que hicieron que esa noche fuera distinta a cualquier otra. Ya sea trabajando en un festival, un concierto, un evento corporativo o una ocasión privada, su enfoque se mantiene siempre el mismo: atento, discreto y en constante búsqueda de los momentos que definen el evento en lugar de limitarse a documentarlo. El resultado es un conjunto de imágenes que constituyen un registro auténtico de algo irrepetible.




