El circo es uno de los temas más exigentes y gratificantes de la fotografía de espectáculos en vivo, y uno por el que Mattia siente especial atracción. La exigencia física es extraordinaria, los momentos son fugaces y el margen de error es nulo. Lo que más le interesa no es simplemente el espectáculo, sino el artista dentro de él: la concentración antes de una acrobacia, la liberación cuando esta se consigue, el intercambio silencioso entre artistas que el público rara vez percibe. Su objetivo es siempre el mismo: producir una imagen que no solo muestre lo que sucedió, sino que haga sentir lo que fue estar presente en la sala.


