El teatro musical presenta un desafío único y estimulante para un fotógrafo: una forma que combina la intensidad emocional de la interpretación dramática con la exigencia física de la danza y la energía de la música en vivo, a menudo de forma simultánea. Para Mattia, es precisamente esa complejidad lo que hace que resulte tan fascinante de fotografiar. Una gran fotografía de teatro musical debe contenerlo todo a la vez: la expresión en el rostro de un artista en pleno número musical, la precisión de una secuencia coreografiada, el espectáculo de un conjunto en plena efervescencia. Como actor y director de teatro formado, comprende la arquitectura de una escena y sabe dónde es probable que se encuentren los momentos definitorios. Su objetivo es producir imágenes que capten la ambición de la obra y hagan justicia al extraordinario abanico de habilidades que el teatro musical exige a sus intérpretes.




